
E. Lagar
Si alguien puede encarnar el futuro del queso de gamonéu del puerto y del pastoreo en los Picos de Europa ése es Rubén Remis, 16 años, avecindado en la majada de Belbín de junio a septiembre, elaborador de queso como lo fueron sus antepasados. Quiere seguir subiendo al puerto, no hay quien se lo quite de la cabeza. Tendrá algunas ventajas con respecto a quienes le precedieron: podrá beneficiarse del proyecto piloto, ideado en el marco del plan «Pastores XXI», para crear queserías y mejorar las condiciones de vida en las cabañas del puertu. Es el príncipe de la majada.
Este joven pastor de Belbín, de 16 años, representa la voluntad de mantener la actividad quesera en el puerto, que ahora cuenta con mejores dotaciones
En la majada de Belbín, a unos cuarenta minutos caminando desde el lago Enol, dentro del parque nacional de los Picos de Europa, Rubén Remis anda esquilando un carnero muy concentrado. Su madre, Pilar Amieva, lo mira a lo lejos. Da la impresión de que no deja de sorprenderse por la afición que el guaje tiene por aquello. El hijo ya ha cumplido los 16 años y ha decidido seguir con la tradición familiar. Quiere ser pastor, hacer queso de Gamonéu allí donde durante cientos de años, quizá miles, trabajaron sus antepasados. Es el más joven de los pocos pastores de Onís y Cangas de Onís, unos siete, que siguen subiendo al puertu. Si a mediados de este siglo se ve que no han tenido éxito las experiencias piloto desarrolladas en Belbín y Gumartini para mejorar las condiciones de trabajo de los pastores y así salvar un oficio que se remonta al Neolítico, es probable que Rubén pase a la historia como el último de una cadena que, generación a generación, fue redactando su propio plan de uso y gestión de los Picos.
Rubén se detiene un momento en su tarea. Llama la atención sobre un detalle. –Esti lo tien arcáu y a las ovejas que cubre dicen que dan buena leche. Es lo que dicen los vieyos. Tiene al carnero boca arriba y lo que está «arcáu» son los testículos del animal. Cabe preguntarse si realmente lo que Rubén escuchó no será cierto, si, después de cientos de años de testajes en el laboratorio genético de la majada, los pastores han llegado a la demostración científica de que los especímenes con el escroto separado en su parte final hacen a las ovejas que cubren dar mejor leche. ¿Cuántas líneas tendrá ese complejo plan de uso y gestión redactado por miles de hombres a través de los siglos? Rubén lo está aprendiendo, de memoria. Si no se lo sabe ya. –Rubén conoz los lloqueros (cencerros del ganado) de todos y lo conoce tou.
La madre, con los brazos cruzados o cogiéndose el cuello de la camiseta, sigue mirándolo en la lejanía, mientras el chaval permanece a lo suyo, acabando de pelar al carnero. Parece orgullosa: –La primera vez que subió al puertu, no andaba, lu subió el padre en brazos. Estaba yo meciendo (ordeñando) cuando lu vi aparecer. El segundo año ya corría por aquí, pero también lo subió el padre al llombu.
